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sábado, 11 de septiembre de 2010

PODRÍA SER CIERTO


   AQUÍ OS DEJO UNA HISTORIA QUE ESCRIBÍ HACE DOS AÑOS EN UN FORO DE CARNAVAL, ALGUNOS YA LA CONOCERÉIS, ASÍ QUE, NO ESTÁIS OBLIGADOS A LEERLA SI NO QUERÉIS xD, ESPERO QUE OS GUSTE, SE TITULA "PODRÍA SER CIERTO".

PODRÍA SER CIERTO

   Era una mañana cualquiera en la habitación 503 del hospital CIUDAD DE JAÉN, aunque el calendario y alguna que otra enfermera insolente, se empeñaran en recalcar a Mónica que era veinticuatro de Diciembre, vísperas de Nochebuena.
Mónica era una chica de 25 años, abogada, que cuidaba de su marido, Marcos, albañil de profesión, un apasionado del carnaval y director de varias comparsas de renombre, el llevaba un mes postrado en una cama, en coma, a causa de un desgraciado accidente laboral.

   Mónica, como todas las mañanas, dio los buenos días a su querido maridito y lo lavó.

“buenos días cariño ¿has dormido bien hoy? ¿has soñado conmigo? Yo la verdad, no he pasado muy buena noche, estos benditos sillones de los hospitales… con lo agustito que se está en el sofá de casita ¿verdad?”

   Mónica sabia perfectamente que el médico le había dicho que con ese tipo de coma, Marcos seguramente no la oyera, pero ella sabía también que habían casos en los que el paciente había despertado, todo era cuestión de fe.


“Marcos… he pensado que esta tarde iré al centro, llevo todo el mes metida en esta habitación y ya me falta el aire, pero no te preocupes, que no tardaré nada en venir y tu estarás muy bien atendido”

   Mónica se fue con la conciencia intranquila de haberlo dejado allí sólo. Pero egoístamente pensaba que ella necesitaba tomar fuerzas para seguir adelante, pues al fin y al cabo, él no parecía sufrir.

   Eran sobre las ocho de la tarde, cuando Mónica regreso al hospital, habían sido tres largas horas de paseo por Jaén, de experiencias y anécdotas dignas de contar a su querido marido.

“hola cariño, ya estoy aquí, la tarde ha sido maravillosa, madre mía, cuanto ha cambiado todo por aquí en un mes, por fin han hecho el túnel que da entrada al ‘Gran Eje’, ha quedado muy bonito, aunque un tanto hortera, pero agiliza mucho el trafico… o eso dicen… porque yo lo veo igual que siempre ¿¿y sabes qué?? ¡¡ya está abierto el CORTE INGLES!! ¡¿PERO, CUANDO LO HAN HECHO?! Es imposible que en un mes… seguro que se desfonda en las primeras rebajas…”

   Con este último comentario Mónica no pudo evitar soltar una carcajada, que daría paso a un gran suspiro de nostalgia.

"…¿sabes también a quién me he encontrado? Ay… como se llamaba… sí hombre, el director de la comparsa de Jaén… bueno, el caso es que él estaba en la esquina de su casa, esperando a Juan, el guitarrista alto y flacucho ¿te acuerdas de él? Que erais los dos muy buenos amigos… pero como te decía, mientras lo esperaba, el director me ha contado que ya van muy avanzados con las canciones, que solo les falta limar detalles… que cosas, no sabía nada del accidente y cuando se lo he dicho se ha quedado el pobre helado y para animarme, me ha dicho que no me preocupara, que ya vería como te ponías bien, que tú de siempre habías tenido la cabeza muy dura ¿¿y sabes qué?? Que creo que lleva razón, tengo el presentimiento de que pronto estarás fuera de aquí, ¡qué leche! No lo creo, lo afirmo, es Navidad, esta noche nace el niño y me niego a pensar que no existan los milagros”.

   En esas estaba cuando debido a lo duro del día se dejó caer en brazos de Morfeo. Esa noche, Mónica volvió a soñar con Marcos, pero a diferencia de otras noches, esta vez, él le habló.
“Querida mujercita, he de decirte una cosa, no te preocupes por mí, yo estoy bien… y también debes de saber otra, el milagro de la vida, es que la gente nazca y muera y el milagro de mi vida ha sido conocerte a ti y más milagro aún… ha sido que tú te casaras conmigo, han sido los ocho años más maravillosos de mi vida, ahora tengo que bajarme de este tren, he llegado a mi estación, pero a tí te toca todavía pasar muchos pueblos y conocer mucha gente, se fuerte cariño… siempre te querré”.

   Lo siguiente en el sueño fue un revisor gritando:
“¡¡viajeros al tren!!”
- y ella mirando a su marido por la ventanilla, mientras sonaba el pitido estridente y constante que anunciaba su salida.

   Al despertar, descubrió desesperanzada, que el pitido no era mas que la máquina que señalaba el encefalograma plano de su marido, que a su vez, se mezclaba con la voz del doctor, que cubriendo el rostro de Marcos con una sábana, indicaba a la enfermera:

“hora de la muerte, 00:01hrs
día: 25 de Diciembre”

JUAN TAMAYO SEVILLA
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